"(Gianera) --Nadie debería sorprenderse de que tus personajes sean paranoicos.
(Bizzio) --No solamente paranoicos; también fóbicos y felices."
Entrevista de Pablo Gianera Sergio Bizzio - ADN - 18/04/2009
Elegí ir por donde más te guste...
- Finales (6)
- Hijx (5)
- Más allá (1)
- Otros (40)
- Páginas llenas (6)
- Pueblo Esther; el lugar (12)
- Rio de Janeiro (43)
- Rosario - Cotidiano (34)
- Viajes (15)
- What? (4)
Mostrando entradas con la etiqueta Páginas llenas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Páginas llenas. Mostrar todas las entradas
26.11.09
5.10.09
Párrafo pretencioso
"Pero para construir una poética, la serie televisiva de Bizzio necesita estar plagada de singularidades (sino es solo un conjunto de procedimientos que lo reducen al presente y lo alejan de la contemporaneidad). Es decir, o bien lo televisivo debe funcionar metonímicamente para articular otra cosa, y es por eso que es fundamental para pensar la singularidad de Bizzio con respecto a la ya tan discutida vuelta realista de la literatura argentina (y el problema del realismo tiene que ser pensado en este caso tanto desde S/Z de Barthes (y aquí la imagen televisiva reemplazaría a la imagen pictórica pero repitiendo su lógica) pero también desde el modo en que Manovich piensa el realismo socialista de Jurassik Park (volviéndose necesario articular el problema del mercado, si pensamos la discusión sobre el valor que Bizzio logra entablar desde un lugar totalmente diferente al creado por Cesar Aira o aquel del que Cucurto es el mejor exponente, a través de la relación oblicua que su literatura entabla con el best-seller, mediante el éxito televisivo)). O bien cada novela, debe dar una vuelta más a esos paisajes massmediáticos para que no se estaticen y para que la repetición alcance toda su potencia. Eso es lo que ocurre en los cuentos de Chicos, en Rabia, en Era el cielo (y lo que estaba en germen ya en Más allá del bien y lentamente). En Era el cielo, la singularidad se juega en lo que escriben los personajes: tanto Diana, como Vera, como el protagonista, escriben para el mercado y, más específicamente, los dos últimos escriben para la televisión. Los personajes quedan así entre la imagen y la palabra, ponen la palabra al servicio de la imagen al mismo tiempo que crean la imagen con la palabra. “…hacer la televisión en la literatura”, decía Quintín al reseñar la novela (y cabe aclarar que sobre esta novela se dio una de las discusiones mediáticas más interesantes sobre el valor en la literatura argentina de los últimos tiempos, discusión que se articuló entre reseñas de diarios, comments de las ediciones electrónicas y entradas de blogs). Si, como dijimos antes, el protagonista de la novela queda encerrado desde el comienzo en la imagen que estalla y se adueña de su entorno, este particular cruce entre escritura y televisión hace que la imágenes proliferen en la novela en sus más distintas formas, desde las fotografías a los dibujitos animados, y que en cada conflicto de miradas se juegue tanto un problema sentimental, en lógica melodramática, como la lógica que la narración elige para poder seguir su camino hacia adelante (lógica que reformula la mirada arbitraria de narradores omnipresente y omnipotentes de algunas narraciones anteriores de Bizzio). Pero eso, eso es otra historia."
Todos los derechos de este delirio están obviamente reservados a M.C.
Todos los derechos de este delirio están obviamente reservados a M.C.
27.9.09
Iteración (por necesidad)
Parecía esa clase de hombres que aún despiertos tienen pesadillas. Mirándolo, ella avizoró el secreto de un hombre deseable: el cortinaje abatido de la realidad tranportado a la impasibilidad de una cara. Por eso, ya que desear era un descenso al subsuelo de la lengua, empezó a contestar a todo que sí... Cada afirmación reforzaba la sensualidad de la afirmación previa. Una negación mínima podía desbaratar el entramado de seducción que brillaba en la cara del secretario. Era el hombre perfecto justamente porque no parecía vivo. A la vez era más que un hombre muerto: podía decidir cuándo y dónde humanizarse a través de esa reserva de vibraciones
Oliverio Cohelo, Promesas naturales
(Perdón, escasos lectores de este blog, por la repetición de las citas. Dos razones. Uno. Cohelo me deja muda con la perfección de las frases (me hace acordar a la perfección de las frases de Chejfec y Pauls siempre al borde del abismo, del desbarrancadero). Dos. ..................... )
Oliverio Cohelo, Promesas naturales
(Perdón, escasos lectores de este blog, por la repetición de las citas. Dos razones. Uno. Cohelo me deja muda con la perfección de las frases (me hace acordar a la perfección de las frases de Chejfec y Pauls siempre al borde del abismo, del desbarrancadero). Dos. ..................... )
17.9.09
Pérdida/perdida
Por un momento temió haber perdido los párpados en el tunel. Imaginó sus propios ojos condenados a una luz exterior y caprichosa, y pensó que quizas una condena de ese tipo, la pérdida de la interioridad, fuera el origen de las bellezas más extraordinarias. En ese momento sin querer parpadeó.
Oliverio Cohelo, Promesas naturales.
25.6.09
51
Lunar: la lengua francesa llama así a esas partículas morenas o negras, algo prominentes, que vienen a veces (y en alguno/a/s con frecuencia) a hacer punto, marca o grano sobre la piel. En lugar de manchar la piel, hacen resaltar su blancura, esto es al menos lo que gustaba decirse en los tiempos en que la nieve y la leche servían de comparativo por excelencia para la piel de las mujeres. Éstas se ponían entonces, en caso de necesidad "lunares postizos" de terciopelo sobre las mejillas y sobre los pechos. Hoy gustan las pieles más morenas, tostadas o bronceadas, pero el lunar guarda su atractivo: señala la piel, baliza su extensión y la configura, guía el ojo y actua sobre él como una marca de deseo. Por poco, nos gustaría decir que el lunar es un germen de deseo, un minusculo trazado de intensidad, un corpúsculo cuya tez oscura concentra la energía del cuerpo entero, como lo hace también la punta del seno.
Jean-Luque Nancy, 58 indicios sobre el cuerpo
Jean-Luque Nancy, 58 indicios sobre el cuerpo
24.1.09
Bizzio
Formación
La noche será hueca y yo seré casto,
pero bailé.
(Otra vez el mar
alcanza la quietud de tu vestido.
El tiempo se ocupa de mi, que te acaricio, dormida,
y un bisbiseo
hace en tu cuerpo ya encendido la luz
de la luna, que viene, la llames o no).
___________________________________________________
Nota
Vine a dejarte las llaves.
Encontré unos libros que te presté hace tiempo.
Me los llevo.
El desorden no es mío.
Lo único que hice fue sentarme unos segundos en la cama.
La ventana estaba abierta cuando entré y ya se habían volado
todas estas cosas
Sergio Bizzio, Te desafio a correr como un idiota por el jardín, Mansalva, 2008.
La noche será hueca y yo seré casto,
pero bailé.
(Otra vez el mar
alcanza la quietud de tu vestido.
El tiempo se ocupa de mi, que te acaricio, dormida,
y un bisbiseo
hace en tu cuerpo ya encendido la luz
de la luna, que viene, la llames o no).
___________________________________________________
Nota
Vine a dejarte las llaves.
Encontré unos libros que te presté hace tiempo.
Me los llevo.
El desorden no es mío.
Lo único que hice fue sentarme unos segundos en la cama.
La ventana estaba abierta cuando entré y ya se habían volado
todas estas cosas
Sergio Bizzio, Te desafio a correr como un idiota por el jardín, Mansalva, 2008.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)